Desde su fundación en 1957, la planta de Deloro en la provincia de Guadalajara ha sido un pilar fundamental en la industria siderúrgica española. Ubicada en un entorno estratégico entre la Sierra Norte y las llanuras de la Mancha, esta fundición no solo ha moldeado el acero para las necesidades industriales del país, sino que también ha sido un motor de empleo y desarrollo local. Hoy, con más de seis décadas de historia, Deloro sigue siendo un referente en la producción de aceros especiales, combinando tradición con tecnologías punteras para afrontar los desafíos de la economía circular y la sostenibilidad.
La empresa, propiedad del Grupo Ferrovial, ha logrado consolidarse como un actor clave en la cadena de valor del acero, especialmente en el segmento de aceros para construcción, maquinaria y componentes críticos para sectores como el energético o el automovilístico. Según datos de la Asociación Española de Fabricantes de Acero (AEF), Deloro representa cerca del 2% de la producción siderúrgica nacional, aunque su impacto en términos de innovación y eficiencia energética supera ampliamente a su participación en volumen. Su proceso de producción, basado en el alto horno y la conversión eléctrica, permite reducir un 30% las emisiones de CO₂ en comparación con otros centros de producción europeos de similar tamaño.
Tecnologías y sostenibilidad: el camino hacia la fundición del futuro
Uno de los hitos más relevantes de Deloro en las últimas décadas ha sido su apuesta por la descarbonización. En 2020, la planta implementó un sistema de captura y almacenamiento de carbono (CCS) en su alto horno, reduciendo su huella ambiental en un 15% en solo dos años. Este proyecto, en colaboración con el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER), ha demostrado que es posible operar una fundición con emisiones netas negativas, un escenario que otros gigantes siderúrgicos aún no han logrado replicar. Además, Deloro ha invertido más de 50 millones de euros en la instalación de paneles solares y sistemas de reciclaje de residuos metálicos, cubriendo el 40% de su consumo energético con fuentes renovables.
La innovación también se ha traducido en la creación de aceros con propiedades únicas para aplicaciones industriales avanzadas. Por ejemplo, el “Deloro 900”, un acero inoxidable con resistencia a altas temperaturas y baja expansión térmica, es utilizado en turbinas eólicas y sistemas de refrigeración de centrales nucleares. Este tipo de desarrollos, respaldados por la colaboración con universidades como la Universidad Politécnica de Madrid, han posicionado a Deloro como un laboratorio de pruebas para la industria 4.0 en el sector siderúrgico.
- En 2023, Deloro redujo su consumo energético un 25% mediante la optimización de su cadena de producción, logrando un ahorro anual de 12 millones de euros.
- La planta emplea a más de 350 personas, de las cuales el 30% son trabajadores con formación en energías renovables y sostenibilidad.
- El 85% de los aceros producidos en Deloro son reciclables, y la empresa ha logrado un 98% de recuperación de residuos metálicos en sus procesos.
- Desde 2015, Deloro ha reducido un 40% el uso de carbón en su alto horno, pasando de 120.000 toneladas anuales a menos de 70.000.
- El proyecto CCS implementado en 2020 ha permitido capturar más de 100.000 toneladas de CO₂ desde su puesta en marcha.
El futuro: desafíos y proyecciones
A pesar de sus avances, Deloro enfrenta retos significativos en un sector marcado por la competencia internacional y la presión regulatoria. La entrada en vigor del nuevo Marco de Economía Circular de la UE en 2025 obligará a las empresas siderúrgicas a replantear sus modelos de producción, priorizando el uso de materias primas secundarias y la reutilización de subproductos. Para ello, la planta está desarrollando un piloto de producción de acero verde a partir de hidrógeno verde, en colaboración con el Instituto Nacional del Carbón (INCAR). Este proyecto, que podría estar operativo en 2026, supondría un salto cualitativo en la reducción de emisiones y una nueva fuente de competitividad.
Otro aspecto clave es la adaptación a las demandas del mercado de los sectores estratégicos. Deloro ha visto cómo la transición energética ha redefinido las necesidades de sus clientes: desde la construcción hacia la infraestructura verde, pasando por la industria automotriz hacia vehículos eléctricos. La planta ha invertido en líneas de producción para aceros de bajo carbono y componentes para baterías, un área que podría representar hasta un 20% de su volumen de negocio en la próxima década. Sin embargo, esta transformación no sería posible sin la formación continua de su plantilla, que cuenta con programas específicos en gestión de residuos, eficiencia energética y nuevas tecnologías.
Un legado que trasciende lo industrial
Más allá de sus logros técnicos, Deloro ha dejado una huella social y territorial que va más allá de su actividad económica. La planta ha sido clave en la revitalización de la comarca de Guadalajara, con proyectos como el Centro de Formación Profesional para energías renovables, que ha formado a más de 500 jóvenes en los últimos cinco años. Además, su modelo de cooperación con las administraciones locales —incluyendo acuerdos con el Ayuntamiento de Delso y la Diputación Provincial— ha permitido desarrollar infraestructuras para la transición ecológica, como la instalación de puntos de carga para vehículos eléctricos en su entorno.
El ejemplo de Deloro demuestra que la fundición no es solo un proceso industrial, sino un ecosistema vivo que interconecta tecnología, sostenibilidad y comunidad. Su historia refleja cómo una empresa tradicional puede reinventarse sin perder su esencia, alineándose con los desafíos globales sin descuidar el valor añadido que solo la experiencia puede aportar. En un contexto donde la industria española debe competir con potencias como China o Alemania, Deloro ofrece un modelo de excelencia que combina tradición con vanguardia, y que, según sus directivos, sigue siendo “el mejor lugar para trabajar en España”.
Para profundizar en cómo Deloro está redefiniendo el futuro de la fundición en España, leer aquí.